Lectura: Éxodo 33:7-11
"Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero..." v.11
Leyendo hoy en la Biblia uno se sorprende de la intimidad que Moisés tenía con Dios, o viceversa. En la Nueva Versión Internacional la palabra "compañero" es traducida con la palabra "amigo", que le da más intimidad aún en este sentido. Dios quiere estar junto a nosotros el máximo tiempo posible, cada minuto que le damos, Él quiere tener una intimidad como la tuvo con Moisés. ¿Pero cómo es esto posible hoy en día?
Un conocido mío estaba en el hospital, listo para entregarse a una segunda sesión de quimioterapia. Estaba enfermo de cáncer maligno. Hacía cinco meses se había enterado de su enfermedad y ya había pasado por la primera sesión de quimioterapia. Desilusionado buscó ayuda en Dios, como lo había hecho todos estos largos meses de tratamiento. Se sentía cerca de Dios y había logrado una gran intimidad con Él. La noche antes de iniciar la segunda sesión de quimioterapia tuvo una conversación con Dios, durante un buen tiempo, siempre junto con amigos y parientes. Dios le dijo que bastaba con la quimioterapia y le fortaleció, era tiempo de obrar y servir con la predicación. El siguió adelante fortalecido.
Con esto quiero demostrar que la intimidad con Dios puede ser mucho más profunda de que lo es ahora, si perdemos nuestro miedo y nos acercaremos a Él como somos.
Busquemos con todo nuestro ser a Dios, en oración, meditación, alabanza y así llegaremos ante Él. El tiempo invertido en buscar a Dios, es una buena decisión a tomar ahora mismo. ¿Quieres comenzar hoy a tener intimidad con Él?
Seamos atrevidos en la búsqueda al Señor
Ricky Carson Penner, Paraguay
